El secreto de la vida
El secreto de la vida Bajo los auspicios del socialismo esto cambiará, claro. Dejará de haber gente viviendo en fétidos cuchitriles, vistiendo harapos malolientes o criando hijos famélicos en un entorno repulsivo e intolerable. La seguridad de la sociedad no dependerá, como hasta ahora, del estado del tiempo. Si cae una helada no tendremos a cien mil hombres sin trabajo, vagando por las calles en un estado de inmunda indigencia, implorando limosna a sus vecinos o apiñándose a la puerta de un refugio mugriento para conseguir un mendrugo y una noche bajo un sucio techo. Todos los miembros de la sociedad compartirán la dicha y la prosperidad generales y, si cae una helada, nadie sufrirá sus consecuencias más que los otros.
Por otro lado, el socialismo será útil porque conducirá al individualismo.