El secreto de la vida
El secreto de la vida Pero eso no es una solución, sino un agravamiento del problema. El objetivo correcto es tratar de reconstruir la sociedad sobre una base en la que la pobreza sea imposible. Y las virtudes altruistas han impedido conseguir dicho objetivo. Igual que los peores esclavistas eran los que trataban bien a sus esclavos, pues así impedían que las víctimas reparasen en el horror de aquel sistema, y que quienes lo presenciaban pudieran llegar a comprenderlo, en la situación actual en Inglaterra, quienes más daño hacen son quienes pretenden hacer el bien; hasta el punto de que hay personas conocedoras de lo que es la vida que han estudiado el problema —gente educada del East End— y han tenido que salir al paso e implorar a la comunidad que contenga sus impulsos altruistas benévolos y caritativos, por la sencilla razón de que semejante caridad degrada y pervierte moralmente. Tienen toda la razón. La caridad engendra multitud de pecados.
A todo lo cual habría que añadir que es injusto utilizar la propiedad privada para mitigar los horribles males que causa la propia institución de la propiedad privada. Injusto e inmoral.