El secreto de la vida
El secreto de la vida Y, de hecho, creo que serÃa imposible exagerar los beneficios que podrÃamos obtener si adoptáramos la más sencilla de las normas sobre decoración y solo nos rodearan objetos que deleitaron a quien los creó y procuraran idéntico deleite a quien hubiera de utilizarlos. ConseguirÃamos al menos una cosa: no hay prueba más segura para un gran paÃs que lo cerca que está de sus propios poetas; pero entre los cantores de nuestros dÃas y los obreros a quienes cantan parece extenderse un abismo cada vez más profundo, un abismo que las burlas y las mofas no pueden atravesar, pero que salvan las alas luminosas del amor.