Ensayos y Artículos
Ensayos y Artículos Una vez puestos en escena, por ejemplo, las obras de Browning, en Londres y en Oxford, lo que se juzgaba era la aptitud de la escena moderna para representar adecuadamente, en un grado o en una medida cualesquiera, obras debidas al método introspectivo o de una extraña y estéril psicología.
Pero el valor artístico de Stratlord o de En un balcón estaba determinado cuando Robert Browning escribió los últimos versos.
No está bien, señor director, juzgar a las Musas por los Mimos.
Hasta este punto tiene razón el autor del citado artículo. Pero se equivoca gravemente cuando dice que yo presento ese marco, la escena, como lleno de un conjunto de fantoches. Confiesa que sólo habla de oídas, pero debería recordar que de él se dice que es una comadre embustera, lo cual yo le perdonaría gustoso; pero una comadre que miente sin decir nada bonito es una cosa que yo, por mi parte, no le perdonaré jamás.
En realidad, lo que he dicho es que el marco, llamado por nosotros escenario, estaba "atestado o bien de actores vivos o bien de marionetas movibles", e hice notar, con unas palabras, que la personalidad del autor es, generalmente, motivo de peligros para la perfecta representación de una obra de arte.