La importancia de llamarse Ernesto
La importancia de llamarse Ernesto ALGERNON.—Es verdad, mi apreciado amigo, sin embargo, no es necesario que comas como si fueras a terminártelo todo. Actúas como si ella ya fuera tu esposa. No lo es aún y dudo que lo sea jamás.
JACK.—¿Por qué estás tan seguro?
ALGERNON.—Porque las chicas jamás contraen matrimonio con el hombre con el que coquetean. No consideran que sea honesto.
JACK.—¡Eso es una gran estupidez!
ALGERNON.—Estás equivocado. Esto demuestra por qué puedes ver un sinfÃn de solteros por todas partes. Además, yo no consentirÃa ese matrimonio.
JACK.—¿Te opondrÃas?
ALGERNON.—Mi apreciado amigo, Gwendolen es mi prima hermana. Y antes de aceptar que sea tu esposa, has de explicarme por completo el asunto de Cecilia. (Se escucha el tintinear del timbre.)
JACK.—¡Cecilia! ¿Qué es lo que deseas saber? Jamás he cruzado una sola palabra con una mujer que se llame Cecilia.
Entra Lane.
ALGERNON.—Trae por favor la cigarrera que el señor Worthing olvidó en la sala de fumar la última vez que nos acompañó a cenar.
LANE.—En seguida, señor.
Sale Lane