La importancia de llamarse Ernesto
La importancia de llamarse Ernesto ALGERNON.—Estoy de acuerdo, sin embargo, ¿por qué tu tÃa te llama tÃo suyo? «De la pequeña Cecilia, con su más afectuoso amor, a su adorado tÃo Jack.» No hay nada reprobable, lo admito, en que una tÃa sea pequeña, pero que una tÃa, sin importar la estatura o la edad que tenga, deba llamar a su propio sobrino su tÃo, es lo que no puedo entender. Además, tú no te llamas Jack, sino Ernesto.
JACK.—Estás equivocado, mi nombre no es Ernesto, sino Jack.
ALGERNON.—Siempre me has dicho que te llamas Ernesto. Ante todo el mundo te he presentado como Ernesto. Respondes al nombre de Ernesto. Tienes la apariencia de llamarte Ernesto. Eres la persona de aspecto más normal que he visto en mi vida. Es totalmente ilógico que niegues llamarte Ernesto. Tus tarjetas de presentación asà lo consignan. A propósito, aquà hay una. (Saca una de su cartera.) «Señor Ernesto Worthing, B. Cuatro, The Albany.» La guardaré para demostrar que tu nombre es Ernesto, si alguna vez pretendes negármelo a mÃ, a Gwendolen o a cualquier otro. (Se guarda la tarjeta en el bolsillo.)
JACK.—Está bien, en la ciudad mi nombre es Ernesto, y en el campo me conocen como Jack, y la cigarrera me la obsequiaron en el campo.