La importancia de llamarse Ernesto
La importancia de llamarse Ernesto ALGERNON.—Lo acepto, sin embargo, eso no aclara por qué tu pequeña tÃa Cecilia, que vive en Tunbridge Wells, te llama querido tÃo. Vamos, es mejor que confieses de una vez.
JACK.—Mi apreciado Algy, te expresas textualmente igual que un dentista, y es muy corriente hablar como los dentistas cuando uno no lo es. Produce una falsa impresión.
ALGERNON.—Estoy de acuerdo, pero ahora, ¡prosigue! DÃmelo todo. Te advierto que siempre he sospechado que eras un bunburista confirmado y secreto; y ahora estoy muy seguro de ello.
JACK.—¿Bunburista? ¿A qué diablos te refieres cuando me llamas bunburista?
ALGERNON.—Te contestaré lo que me pides inmediatamente de que tengas la amabilidad de revelarme por qué eres Ernesto en la ciudad y Jack en el campo.
JACK.—Acepto, pero antes que nada devuélveme mi cigarrera.
ALGERNON.—Tómala. (Le da la cigarrera.) Ahora formula tu explicación y pÃdele a Dios que no sea inverosÃmil.