La importancia de llamarse Ernesto
La importancia de llamarse Ernesto JACK.—Apreciado amigo, mi explicación no tiene nada de inverosÃmil. En realidad, es perfectamente vulgar. El viejo señor Thomas Cardew, que me prohijó cuando yo era niño, me nombró en su testamento tutor de su nieta, señorita Cecilia Cardew. Cecilia me llama tÃo por motivos de respeto que serÃas incapaz de comprender; vive en mi casa, en el campo, al cuidado de su apreciable institutriz, señorita Prism.
ALGERNON.—Por cierto, ¿en qué sitio se encuentra esa casa?
JACK.—Apreciado amigo, eso no te incumbe. Nunca te invitaré… Lo único que puedo decirte es que esa casa no se encuentra en Shropshire.
ALGERNON.—¡Lo suponÃa, estimado amigo! En dos ocasiones distintas ; he «bunburizado» todo Shropshire. Ahora, continúa con tu narración. ¿Por qué eres Ernesto en la ciudad y Jack en el campo?