La importancia de llamarse Ernesto
La importancia de llamarse Ernesto LADY BRACKNELL.—Esa es una edad excelente para casarse. Siempre ftl he pensado que si un hombre desea casarse debe saberlo todo o nada. ¿En qué caso se encuentra usted?
JACK.—(después de dudar durante unos segundos) No sé nada, lady Bracknell.
LADY BRACKNELL.—Me da mucho gusto saberlo. Rechazo la menor intromisión de la ignorancia natural. La ignorancia se parece a un delicado fruto exótico: si la tocas, la marchitas. La teorÃa de la educación moderna es Ãntegra y radicalmente falsa. Por fortuna en Inglaterra, en cualquier escala, no causa el menor efecto. Si lo produjese, serÃa un peligro probado para las clases altas, y darÃa lugar, probablemente, a actos de violencia en Grosvenor Square. ¿Cuál es su salario?
JACK.—De siete a ocho mil libras esterlinas al año.
LADY BRACKNELL.—(luego de anotar en su cuadernito) ¿En tierras o en inversiones?
JACK.—En inversiones, la mayorÃa.
LADY BRACKNELL.—Eso es muy ventajoso. Entre los deberes que se le exigen a uno durante su vida y los deberes que se le exigen tras su muerte, las tierras han dejado de ser, en todo caso, un beneficio o un placer. Le dan posición a uno, y lo previenen de aumentarlas. Es cuanto puede decirse de las tierras.