La importancia de llamarse Ernesto
La importancia de llamarse Ernesto JACK.—Poseo una casa de campo con algunas tierras, lógicamente dentro de la misma propiedad, unos mil quinientos acres aproximadamente; sin embargo, no proceden de eso mis ingresos reales. En realidad, por lo que he podido comprobar, los cazadores furtivos son los únicos que sacan algo de las tierras.
LADY BRACKNELL.—¿Esa casa de campo cuántas alcobas tiene? Bueno, ese punto puede aclararlo después. ¿Tiene una casa en Londres, verdad? Una muchacha de naturaleza simple, que conserva su belleza natural como Gwendolen, es difÃcil que pueda vivir en el campo.
JACK.—SÃ; tengo una casa en la plaza de Belgravia, sin embargo, la he arrendado desde este año a lady Bloxham. Naturalmente que puedo pedirle que la desaloje cuando yo lo desee, con seis meses de aviso.
LADY BRACKNELL.—¿Lady Bloxham? No la conozco.
JACK.—¡Oh! Ella casi no sale de la casa. Es una señora de edad muy avanzada
LADY BRACKNELL.—¡Ah! En la actualidad eso no es garantÃa de decencia ¿Qué número de la plaza de Belgravia?
JACK.—Ciento cuarenta y nueve.
LADY BRACKNELL.—(moviendo la cabeza) En el lado que no está de moda. Ya me imaginaba que habrÃa algo. Empero, eso lo podemos modificar con facilidad.
JACK.—¿La moda o el lado?