La importancia de llamarse Ernesto
La importancia de llamarse Ernesto JACK.—Estoy hastiado de la inteligencia. En la actualidad, todo el mundo es inteligente. No puedes ir a ninguna parte sin encontrarte con personas inteligentes. Esto ha llegado a ser una verdadera calamidad pública. Le imploro a Dios que deje a unos cuantos torpes.
ALGERNON.—Los hay.
JACK.—Me encantarÃa muchÃsimo encontrármelos. ¿De qué temas hablan?
ALGERNON.—¿Los torpes? ¡Oh! De las personas inteligentes, naturalmente.
JACK.—¡Qué estúpidos!
ALGERNON.—Por cierto: ¿le has dicho a Gwendolen la verdad: de que eres Ernesto en Londres y Jack en el campo?
JACK.—(con marcado aire de protección) Mi apreciado amigo, la verdad no es el tipo de cosas que uno dice a una muchacha hermosa, agradable e inteligente. ¡Qué ideas más extraordinarias tienes acerca de la manera de proceder con una mujer!
ALGERNON.—La única forma de proceder con una mujer es hacerle el amor, si es hermosa, o hacérselo a otra, si es fea.
JACK.—¡Oh! Esa opinión es una estupidez.
ALGERNON.—¿Y qué le has comentado de tu hermano? Del derrochador de Ernesto