La importancia de llamarse Ernesto
La importancia de llamarse Ernesto GWENDOLEN.—SÃ.
JACK.—(a Lane, que entra) Yo acompañaré a la señorita Fairfax.
LANE.—Como usted ordene, señor.
Salen Jack y Gwendolen. Lane presenta a Algernon varias cartas en una bandeja. Puede presumirse que son facturas, pues Algernon, luego de observar los sobres, las hace pedazos.
ALGERNON.—SÃrvame una copa de jerez, Lane.
LANE.—SÃ, señor.
ALGERNON.—Lane, mañana voy a bunburizar.
LANE.—Está bien, señor.
ALGERNON.—Es probable que vuelva hasta el lunes. Prepáreme mis trajes, la chaqueta del esmoquin y el vestuario completo de Bunbury.
LANE.—Inmediatamente, señor.
Deja el jerez encima de la mesa.
ALGERNON.—Ojalá que mañana haga buen dÃa, Lane.
LANE.—Es muy raro que haga buen dÃa, señor.
ALGERNON.—Es usted demasiado pesimista.
LANE.—Hago lo que puedo por agradarle, señor.
Entra Jack. Se retira Lane.
JACK.—¡Qué múchacha tan juiciosa, tan perspicaz! La única muchacha que me ha interesado en mi vida. (Algernon rÃe insolentemente.) ¿Qué dije que te causó tanta gracia?