La importancia de llamarse Ernesto
La importancia de llamarse Ernesto GWENDOLEN.—(dirigiéndose hacia ella y estrechándole la mano) ¿Es usted Cecilia Cardew? ¡Qué nombre tan fascinante! Algo me dice que vamos a mantener una gran amistad. Siento por usted un afecto indescriptible. Mis primeras impresiones ante la gente nunca me engañan
CECILIA.—¡Qué amable es semejante afecto por su parte, tras el breve tiempo de habernos conocido! Le suplico que se siente.
GWENDOLEN.—(aún de pie) ¿Puedo llamarla Cecilia?
CECILIA.—Por favor.
GWENDOLEN.—Y tú me llamarás Gwendolen, ¿verdad?
CECILIA.—Si asà lo quieres…
GWENDOLEN.—Entonces, todo está arreglado, ¿no crees?
CECILIA.—Asà lo espero.
Pausa. Se sientan las dos juntas.
GWENDOLEN.—Tal vez sea ésta una excelente oportunidad para decirte quién soy. Mi padre es lord Bracknell. Supongo que nunca has oÃdo hablar de él.
CECILIA.—No creo.