La importancia de llamarse Ernesto
La importancia de llamarse Ernesto ALGERNON.—¿En tu tierra de Shropshire has encontrado vecinos tratables?
JACK.—¡Totalmente repugnantes! No hablo nunca con ninguno de ellos.
ALGERNON.—¡Debes divertirles de una manera formidable! (Se levanta y coge un sandwich.) A propósito, Shropshire es tu patria chica, ¿no es as�
JACK.—¿Qué dices? Por supuesto, asà es. Y, ¿por qué están dispuestas todas esas tazas? ¿Por qué estos sandwiches de pepino? ¿Por qué esta insana excentricidad en un hombre tan joven? ¿A quién has invitado a tomar el té?
ALGERNON.—¡Oh! Solamente tÃa Augusta y Gwendolen.
JACK.—¡Es divinamente encantador!
ALGERNON.—En efecto, todo eso está muy bien, sin embargo, temo que a tÃa Augusta le disguste encontrarte aquÃ.
JACK.—¿PodrÃas decirme por qué?
ALGERNON.—Mi apreciado amigo, es por tu vergonzosa manera de coquetear con Gwendolen. Es casi tan inmoral como la forma como coquetea Gwendolen contigo.
JACK.—Estoy enamorado de Gwendolen. He venido a Londres exclusivamente para declarármele.
ALGERNON.—Supuse que habÃas venido a buscar placer. A eso le doy el nombre de negocios.
JACK.—Eres muy poco romántico.