La importancia de llamarse Ernesto
La importancia de llamarse Ernesto JACK.—(pausadamente y titubeando) Gwendolen… Cecilia… Es muy lamentable para mà verme forzado a decir la verdad. Esta es la primera vez en mi vida en la que he sido expuesto a esta situación tan lamentable, soy demasiado inexperto en hacer algo de éste estilo. Pero les diré con toda sinceridad, que yo no tengo ningún hermano Ernesto. No tengo ningún hermano, en absoluto. No lo he tenido en mi vida y no tengo la más mÃnima intención de tener uno en lo futuro.
CECILIA.—(atónita) ¿Qué no tiene ningún hermano, en absoluto?
JACK.—¡Ninguno!
GWENDOLEN.—(con severidad) ¿Jamás has tenido ningún hermano, de ningún tipo?
JACK.—(con delectación) Jamás, de ninguna clase.
GWENDOLEN.—Temo, Cecilia, que está lo suficientemente claro que no estamos comprometidas con nadie.
CECILIA.—No es una situación muy placentera para una muchacha encontrarse súbitamente asÃ. ¿No es verdad?
GWENDOLEN.—Vamos a casa Dudo que se atrevan a seguimos hasta allÃ.
CECILIA.—No. ¡Son tan cobardes los hombres!…
Se encaminan hacia la casa de forma altiva.
JACK.—Y a este horrendo enredo es lo que tú llamas bunburismo, ¿no es verdad?