La importancia de llamarse Ernesto
La importancia de llamarse Ernesto CECILIA.—Estoy más satisfecha con lo que ha dicho el señor Moncrieff. Sólo su voz inspira una absoluta confianza.
GWENDOLEN.—Entonces, ¿piensas que deberÃamos perdonarlos?
CECILIA.—SÃ.
GWENDOLEN.—¿Verdad que sÃ? Yo ya he perdonado. Están en juego principios que no se pueden abandonar. ¿Quién de nosotras debe decÃrselos? No es una tarea agradable.
CECILIA.—¿PodrÃamos decÃrselos, las dos al mismo tiempo?
GWENDOLEN.—¡Excelente idea! Siempre hablo a la vez que otras personas. ¿Quieres que te marque el paso?
CECILIA.—SÃ.
Gwendolen marca el compás levantando el dedo.
GWENDOLEN y CECILIA.—(hablando a la vez) Sus nombres de pila siguen siendo una barrera infranqueable. ¡Esto es todo!
ALGERNON y JACK.—(hablando también a la vez) ¿Nuestros nombres de pila? ¿No hay otro inconveniente? ¡No se preocupen, nos bautizaremos por la tarde de hoy!
GWENDOLEN.—(a Jack) ¿Está dispuesto a hacer esa terrible cosa para agradarme?
JACK.—Estoy decidido.
CECILIA.—(a Algernon) Y, por complacerme, ¿estás preparado a enfrentar esa tremenda experiencia?