La importancia de llamarse Ernesto
La importancia de llamarse Ernesto ALGERNON.—TÃa Augusta, me he comprometido con la señorita Cecilia.
LADY BRACKNELL.—¿Me lo quieres repetir por favor?
CECILIA.—El señor Moncrieff y yo planéamos casarnos, lady Bracknell.
LADY BRACKNELL.—(estremeciéndose, y, caminando hacia el sofá, se sienta) Desconozco si el aire de esta comarca de Hertford tendrá algo particularmente excitante; sin embargo, el número de promesas matrimoniales en actividad me parece que supera ampliamente el término medio suministrado por las estadÃsticas del gobierno nuestro, pienso que algunas preguntas preliminares por mi parte no serÃan inútiles. Señor Worthing, ¿tiene algo que ver la señorita Cardew con cualquiera de las grandes estaciones de ferrocarril londinense? Le pregunto a tÃtulo de información solamente. Hasta ayer no tema yo idea de que hubiese familias o personas que descendiesen de una estación de término.
Jack enfurece, pero se contiene.
JACK.—(con voz clara y frÃa) La señorita Cardew es nieta del difunto señor Thomas Cardew, Belgravia Square, 149, Londres, S.O.; dueño de la finca Gervase Park, en Dorking, condado de Surrey, y del Sporran, en el condado de Fife, lÃnea del Norte.