Poemas en prosa
Poemas en prosa —Mala ha sido tu vida, y con el mal pagaste el bien, y con la impostura la bondad. Tú has herido las manos que te alimentaron, y despreciado los senos que te habÃan amamantado. El que vino a ti por agua, ha partido sediento; y a los hombres fuera de la ley que te acogieron en sus tiendas por la noche, los traicionaste antes del alba. Tú tendiste una celada a tu enemigo que te habÃa perdonado, y al amigo que caminaba contigo lo vendiste por dinero, y a los que te trajeron el Amor diste en cambio la Lujuria.
Y el Hombre respondió y dijo:
—SÃ, eso hice.
Y Dios cerró el Libro de la Vida del Hombre y dijo:
—Seguramente te enviaré al Infierno. SÃ, al Infierno debo de enviarte.
Y el Hombre gritó:
—¡No puedes!
Y Dios dijo al Hombre:
—¿Y por qué no puedo enviarte al Infierno? ¿Por qué razón?
—Porque siempre he vivido en el Infierno —respondió el hombre.
Y el silencio reinó en la Casa del Juicio.
Y pasado un momento, Dios habló y dijo al Hombre:
—Ya que no puedo enviarte al Infierno, te enviaré al Cielo. SÃ, al Cielo tengo que enviarte.
Y el Hombre gritó: