Poemas en prosa
Poemas en prosa —Tu vida ha sido mala, y has ocultado la Belleza que mostré, y el Bien que oculté lo descuidaste. Las paredes de tu cuarto estaban pintadas de imágenes, y de tu lecho de abominación te levantabas al son de las flautas. Tú has levantado siete altares a los pecados que yo sufrÃ, y comiste lo que no se debe comer, y la púrpura de tus vestidos estaba bordada con los tres signos de vergüenza. Tus Ãdolos no eran ni de oro ni de plata que subsisten, sino de carne que perece. Tú bañabas sus cabelleras con perfumes y ponÃas granadas en sus manos. Tú ungÃas sus pies con azafrán y desplegabas tapices ante ellos. Con antimonio pintabas sus párpados, y con mirra untabas sus cuerpos. Ante ellos te inclinaste hasta la tierra, y los tronos de tus Ãdolos se han elevado bajo el sol. Tú has mostrado al sol tu ignominia y a la luna tu locura.
Y el Hombre respondió y dijo:
—SÃ, eso hice.
Y por tercera vez Dios abrió el Libro de la Vida del Hombre.
Y Dios dijo al Hombre: