Poemas en prosa
Poemas en prosa Pero, apenas la hubo recibido de nuevo, el hombre se puso en pie, lleno de pavor.
—¿Qué has hecho? —gritó—. ¿Qué cosa tremenda es ésta que ha tomado posesión de m� ¡Pues esta alma que me has dado no es mi alma!
Pero la mujer se echó a reÃr, y dijo:
—Antes de que tú vendieras tu alma en servidumbre, era un alma libre en un cuerpo libre. Y he aquà que ahora, que vuelve a ti del mercado de esclavos, no la reconoces. Sin embargo, tu alma es más caritativa que tú, pues te reconoce y vuelve a ti, aunque tú has vendido tu cuerpo en esclavitud.
Y asà fue como el hombre tuvo que rescatar, a trueque de su cuerpo, el alma que habÃa vendido por treinta monedas de plata[1].