Salome
Salome 
SOLDADO PRIMERO:
—¡Anda! ¿Y por qué? Los reyes no tienen más que un pescuezo, como los demás mortales.
EL CAPADOCIO:
—Con todo, me parece fuerte cosa.
NARRABOTH:
—La princesa se levanta de la mesa; su semblante refleja el tedio que la consume. ¡Ah! Viene hacia aquÃ. Se acerca a nosotros. ¡Qué pálida está! ¡Nunca la vi tan pálida!