Salome
Salome PAJE:
—Por favor te lo pido, no la mires.
NARRABOTH:
—Se asemeja a una paloma desbandada… A un narciso suavemente mecido por el viento… A una gentil flor de plata…
(Llega Salomé agitada)
SALOMÉ:
—No quiero estar allÃ. No puedo estar allÃ. ¿Por qué me mira sin cesar el tetrarca con sus ojos de corneja por debajo de su entrecejo? Es raro que asà me mire el marido de mi madre. No sé por qué me mirará asÃ… Aunque sà sé por qué.
NARRABOTH:
—¿Has dejado el festÃn, princesa?
SALOMÉ: