Salome
Salome —¿Dónde está aquella que se abandonó a los capitanes asirios que llevan tahalí a la cintura y se cubren la cabeza con tiaras de muchos colores? ¿Dónde está la que se dio a los jóvenes egipcios, que se envuelven en finos lienzos y se engalanan con jacintos, cuyas rodelas son de oro y los cuerpos como de gigantes? Id, decidle que se levante del lecho de sus abominaciones, del tálamo de su incesto; que oiga la palabra de Aquel que prepara los caminos del Señor y se arrepienta de sus culpas. Y aunque no se arrepienta, y persista en sus abominaciones, decidle que venga, pues el Señor ha tomado en su mano el azote.