Salome
Salome —Sus ojos son terribles. Semejan los negros agujeros que las antorchas, al chamuscarlo, abren en un tapiz de Tiro. Son como dos negras cavernas, donde silban dragones. Son como mares negros, en cuya haz riela una luna turbia. ¿Creéis que seguirá hablando?
NARRABOTH (Con viva agitación):
—No sigas aquÃ, princesa. Por favor, retÃrate.
SALOMÉ:
—¡Qué consumido está! Es como una efigie de marfil y plata. Estoy cierta de que es casto como la luna. Parece un argentado lirio. Su carne ha de estar muy frÃa; frÃa como el marfil ha de estar su carne. Quiero verle más de cerca.
NARRABOTH:
—No, princesa, no.
SALOMÉ:
—Necesito verle más de cerca.
NARRABOTH:
—¡Princesa! ¡Princesa!
JOKANAAN: