Salome
Salome —¿Qué mujer es esa que me mira? No quiero que se posen en mà sus ojos. ¿Por qué me mira con sus pupilas de oro, que brillan bajo unos párpados amarillos? No sé quién es. No quiero saber quién es. Echadla de aquÃ. ¡No quiero hablar con ella!
SALOMÉ:
—Soy Salomé, la hija de HerodÃas, princesa de Judea.
JOKANAAN:
—Atrás, hija de Babilonia. ¡No te acerques al elegido del Señor! Tu madre ha calado la tierra con el vino de sus deleites y el cúmulo de sus pecados clama a Dios.
SALOMÉ:
—Sigue hablando, Jokanaan; tu voz es como una música en mis oÃdos.
NARRABOTH:
—¡Princesa! ¡Princesa! ¡Princesa!
SALOMÉ:
—Sigue hablando. Sigue hablando, Jokanaan, y dime lo que debo hacer.
JOKANAAN:
—Hija de Sodoma, no te acerques. Antes cúbrete el rostro con un velo, échate ceniza en la cabeza, vete al desierto y busca al Hijo del Hombre.
SALOMÉ: