Teleny
Teleny —Por esta noche, Camille es como la guinda que adorna el pastel, algo que todo el mundo puede ver, pero debe abstenerse de tocar. René y él se hallan aún en plena luna de miel, y esta fiesta se celebra precisamente en su honor y en el de mi nuevo amante, Ahmed Effendi —y, girando en redondo, presentó a todo el mundo al joven sirio, que posaba para él como modelo de Jesucristo.
—Y ahora —dijo—, la cena.
La sala donde nos hizo entrar estaba amueblada como un triclinio, con lechos o sofás en vez de sillas.
—Amigos mÃos —dijo el dueño de la casa—, la cena es una poco rala, y el menú no es variado ni abundante, pero los platos son nutritivos y fortificantes. Y espero que, merced a los vinos generosos de que la mesa esta provista, y a las bebidas estimulantes de que también dispone, podréis volver a vuestros placeres con renovadas energÃas.
—Supongo que, a pesar de estas palabras, serÃa una cena digna de Lúculo.
—Apenas puedo acordarme. Todo lo que recuerdo es que allà probé por primera vez una deliciosa sopa de cangrejos, y también una especie de arroz muy cargado de especias, hecho según una receta india; platos, estos dos, que me parecieron deliciosos.