Teleny
Teleny Su amante, sin embargo, se le sentaba encima sin el más mÃnimo daño, pues tenÃa una de las naturalezas más elásticas, tanto naturales como artificiales, que debÃan existir en el mundo. El joven travestÃ, observando que yo parecÃa dudar de la naturaleza de su sexo, levantó ante mà sus faldas, mostrándome un soberbio pene rosado y blanco, nimbado de un abundante bosque de vello de oro.
En el preciso momento en que todo el mundo me pedÃa que me desprendiese de mi máscara, y yo me apresuraba a complacer sus deseos, el doctor Charles, habitualmente llamado por todos Carlomagno, que se frotaba contra mà como si fuera un gato, me tomó de repente entre sus brazos y me besó transportado.
—¡Bien! Bryancourt, le felicito por su nueva adquisición. Ninguna presencia podÃa causarme más placer que la de Des Grieux.
Tan pronto hubieron sido pronunciadas estas palabras, una mano cayó sobre mÃ, para arrebatarme la máscara, y diez bocas se abalanzaron contra la mÃa para besarme, mientras otros tantos pares de manos me acariciaban por todas partes.
Bryancourt, defendiéndome de este ataque, me cubrió con su cuerpo y dijo: