Teleny
Teleny âASĂ pues, Âżantes de Teleny no habĂa usted amado a nadie?
âJamĂĄs, y es porque, durante algĂșn tiempo, no logrĂ© darme cuenta de lo que en realidad sentĂa. No obstante lo cual, al reflexionar sobre ello, pude darme cuenta de que bastante tiempo antes habĂa sentido el aguijĂłn del amor, pero como era siempre con personas de mi mismo sexo, ignoraba que aquello pudiera llamarse amor.
âÂżSe trataba de jĂłvenes de su misma edad?
âNo, siempre de hombres hechos y maduros, vigorosos especĂmenes humanos.
Desde mi infancia venĂa yo experimentando una fuerte atracciĂłn por los machos del tipo luchador, de enormes miembros y mĂșsculos abultados, y sĂłlidos muslos; por los representantes de la fuerza bruta, en una palabra. Pero mi primera aguijada me la produjo un joven hĂ©rcules, un joven carnicero que cortejaba a nuestra criada, una hermosa muchacha, segĂșn creo recordar. Era un mancebo atlĂ©tico, de brazos nervudos, que me parecĂa capaz de tumbar a un buey de un puñetazo.
A menudo me quedaba miråndolo sin que se diera cuenta, observando la expresión de su rostro, mientras manoseaba a la joven sirvienta, sintiendo casi el mismo placer que él experimentaba.
