Un marido ideal
Un marido ideal VIZCONDE DE NANJAC. ––SÃ; tienen un maravilloso lenguaje. DebÃa ser más conocido. (Entra sir Robert Chiltern. Es un hombre de cuarenta años, pero parece más joven. Va completamente afeitado y tiene el pelo y las cejas de color negro. Posee una marcada personalidad. No es popular -pocas personalidades lo son-, pero es intensamente admi rado por unos pocos y muy respetado por la mayorÃa. Su nota caracterÃstica es una perfecta distinción con un ligero toque de orgullo. Uno se da cuenta de que él sabe perfectamente la posición que se ha creado en la vida. Un temperamento nervioso con apariencia tranquila. Su boca y su barbilla son firmes y contrastan con la expresión romántica de sus ojos profundos. Este contraste sugiere una separación casi completa de la pasión y el intelecto, como si el pensamiento y la emoción estuvieran cada cual en su propia esfera por medio de una violenta voluntad. Se observa gran nerviosismo en las aletas de su nariz y en sus manos pálidas y delgadas. SerÃa inadecuado llamarlo pinto-resco. El pintoresquismo no podrÃa sobrevivir en la Cámara de los Comunes. Pero a Van Dyck le hubiera gustado pintar su cabeza.)
SIR ROBERT CHILTERN . ––Buenas noches, lady Markby. ¿Espero que habrá traÃdo con usted a sir John?