Un marido ideal
Un marido ideal LORD GORING. ––¡Oh! Eso ya lo hago.Y el sacrificio es una cosa que debÃa estar fuera de la ley. ¡Es tan desmoralizador para la gente por la que uno se sacrifica! Siempre acaban mal.
MISTRESS CHEVELEY. ––¡Como si algo pudiese desmo ralizar a Robert Chiltern! Parece usted olvidar que conozco su verdadero carácter.
LORD GORING. ––Lo que usted sabe de él no es su verdadero carácter. Eso fue una locura de la juventud, deshonrosa, lo admito, vergonzosa, lo que usted quiera..., pero no es su verdadero carácter.
MISTRESS CHEVELEY. ––¡Cómo se defienden unos a otros los hombres!
LORD GORING. ¡Cómo se atacan unas a otras las mujeres!
MISTRESS C1EVELEY. –– (En tono amargo.) Yo sólo ataco a una mujer: a Gertrude Chiltern. La odio.
La odio ahora más que nunca.
LORD GORING. ––Porque ha causado una verdadera tragedia en su vida, supongo.
MISTRESS CHEVELEY. –– (En tono de burla.) ¡Oh! Sólo hay una tragedia verdadera en la vida de una mujer. ..Y es que su pasado es siempre su amante, y su futuro, invariablemente, su marido.
LORD GORING. ––Lady Chiltern no sabe nada de esa vida de que habla usted.