Un marido ideal
Un marido ideal LORD GORING. ––Quiero decir que se lo ha robado usted a mi prima, lady Berkshire, a quien se lo regalé cuando se casó. Las sospechas cayeron sobre un criado, que fue expulsado enseguida. Anoche lo reconocÃ. Decidà no decir nada hasta haber encontrado al ladrón. Ahora lo he encontrado y he oÃdo su propia confesión.
MISTRESS CHEVELEY. –– (Moviendo la cabeza.) No es cierto.
LORD GORING. ––Usted sabe que sÃ. Su cara lo dice claramente.
MISTRESS CHEVELEY. –– Lo negaré todo del principio al fin. Diré que nunca he visto este objeto antes, que nunca ha estado en mi poder. (Mistress Cheveley intenta quitarse el brazalete, pero en vano. Lord Goring la mira divertido. Los finos dedos de ella manipulan en la joya. Todo es inútil. Suelta una maldi-ción.)
LORD GORING. ––El inconveniente de robar algo, mis tress Cheveley, es que nunca se sabe lo maravilloso que es el objeto. Usted no podrá quitarse el brazalete, a menos que sepa dónde está el broche.Y ya veo que no lo sabe. Es bastante dificil de encontrar.
MISTRESS CHEVELEY. ––¡Bruto! ¡Cobarde! (Intenta de nuevo quitarse la joya, pero es inútil.) LORD GORING. ––¡Oh! No use palabras duras. ¡Significan tan poco!