Un marido ideal
Un marido ideal LORD CAVERSHAM. ––¿Apoyarlo? ¡Qué poco lo conoces! Lo echó abajo, y también todo el sistema moderno de la finanza polÃtica. Este discurso es la culminación de su carre ra, como señala el Times. Debes leer este artÃculo, amiguito. (Abre el Times) «Sir Robert Chiltern..., el más grande de nuestros jóvenes esta-distas... Brillante orador... Carrera extraordinaria... Famoso por su carácter Ãntegro... Representa lo mejor de la vida pública inglesa.. Noble contraste con la moralidad debilitada tan corriente hoy dÃa entre los polÃticos extranjeros.» Nunca dirán esto de ti, amiguito.
LORD GORING. ––Sinceramente, espero que no, papá. Sin embargo, me alegro que lo digan de Robert, me ale gro muchÃsimo. Demuestra que ha sido valiente.
LORD CAVERSHAM. ––Ha sido más que valiente, amiguito, ha sido un genio.
LORD GORING. ––¡Ah! Prefiero la valentÃa. Hoy dÃa no es tan vulgar como el genio.
LORD CAVERSHAM. ––DesearÃa que tú entraras en el Parlamento.
LORD GORING. ––Querido papá, solamente la gente aburrida entre en la Cámara de los Comunes, y só-
lo esta gente tiene éxito en ella.
LORD CAVERSHAM. ––¿Por qué no intentas hacer algo útil en la vida?
LORD GORING. ––Soy demasiado joven.