Un marido ideal
Un marido ideal MABEL CHILTERN. ––¿Quieres decir que no has venido expresamente para declararte a m�
LORD GORING. ––(Triunfalmente.) No; eso ha sido una ráfaga de genio.
MABEL CHILTERN. ––La primera que has tenido.
LORD GORING. ––La última.
MABEL CHILTERN. ––Me alegra oÃr eso. Ahora no te marches.Volveré dentro de cinco minutos.Y no caigas en ninguna tentación mientras estoy fuera.
LORD GORING. ––Querida Mabel, mientras tú no estés, no habrá nadie. Me siento terriblemente ligado a ti. (Entra lady Chiltern.)
LADY CHILTERN. ––¡Buenos dÃas, querida! ¡Qué bonita estas hoy!
MABEL CHILTERN. ––¡Y tú qué pálida, Gertrude! ¡Te sienta muy bien!
LADY CHILTERN. ––¡Buenos dÃas, lord Goring!
LORD GORING. ––(Inclinándose.) ¡Buenos dÃas, lady Chiltern!
MABEL CHILTERN. ––(Aparte a lord Goring.) Estaré en el invernadero, bajo la segunda palmera de la izquierda.
LORD GORING. ––¿La segunda de la izquierda?
MABEL CHILTERN. –– (Con un gesto de sorprendida burla.) SÃ; la palmera de costumbre. (Le tira un beso a espaldas de lady Chiltem y sale.)