Un marido ideal
Un marido ideal LORD GORING. –– (La abraza y la besa. Hay una pausa de felicidad.) ¡Amor mÃo! ¿Sabes que temÃa terriblemente una negativa?
MABEL CHILTERN . –– (Mirándolo fijamente.) A ti nunca te han negado nada, ¿verdad, Arthur? No me puedo ima ginar a nadie negándote algo.
LORD GORING. –– (Después de besarla otra vez.) No soy lo bastante bueno para ti, Mabel.
MABEL CHILTERN. –– (Apretándose contra él.) Me alegro, cariño. SentirÃa que lo fueras.
LORD GORING. –– (Después de una lÃgera vacilación.) Y... y ya he pasado de los treinta.
MABEL CHILTERN. ––Cariño, pues pareces unas sema nas más joven.
LORD GORING. ––(Entusiasmado.) ¡Qué buena eres!... Es mi deber decirte francamente que soy un p o-co extra vagante.
MABEL CHILTERN. ––Y yo también, Arthur. Asà estare mos seguros de comprendernos.Y ahora, debo ir a ver a Gertrude.
LORD GORING. ––¿De veras? (La besa.)
MABEL CHILTERN. ––SÃ.
LORD GORING. ––Entonces dile que quiero hablar con ella privadamente. He estado esperando aquà toda la mañana para verla a ella o a Robert.