Un marido ideal
Un marido ideal MABEL CHILTERN. ––Tengo la costumb re de no aceptarlo jamás. Por eso sigue declarándose. Desde luego, como usted no vino esta mañana, estuve a punto de decirle que sÃ. Hubiera sido una excelente lección para él y para usted. Les hubiera enseñado a ambos mejores mo dales.
LORD GORING. ––¡ Oh! ¡Al diablo Tommy Trafford! Es un idiota.Yo la amo.
MABEL CHILTERN . ––Lo sé. Y creo que podÃa habérmelo dicho antes. Estoy segura de que le he dado muchas oportunidades.
LORD GORING. ––Mabel, sea usted seria, se lo ruego.
MABEL CHILTERN . ––¡Ah! Ésa es la clase de cosas que un hombre siempre dice a una mujer antes de casarse con ella. Después nunca vuelve a decirlas.
LORD GORING. ––(Cogiéndole la mano.) Mabel, le he dicho que la amo. ¿Puede usted amarme un poco a m�
MABEL CHILTERN. ––¡Tonto! Si supiera usted algo..., algo que no sabe, sabrÃa que lo adoro.Todo Londres lo sabe excepto usted. Es un escándalo público la forma que tengo de adorarlo. Me he pasado los últimos seis meses diciéndole a toda la sociedad que lo adoro.Ya no tengo ni carácter. Al menos me siento tan feliz que estoy segura de no tenerlo.