Un marido ideal
Un marido ideal MABEL CHILTERN. ––Me alegro de que lo admita. Pero me gustarÃa que no estuviese tan alegre.
LORD GORING. ––No puedo evitarlo. Siempre estoy alegre cuando me encuentro con usted.
MABEL CHILTERN. –– (Tristemente.) Entonces..., supongo que es mi deber quedarme con usted...
LORD GORING. ––Naturalmente.
MABEL CHILTERN. Bien; pues mi deber es una cosa que nunca cumplo. Siempre me deprime. Asà que temo que voy a dejarlo.
LORD GORING. ––Le ruego que no lo haga, miss Mabel. Tengo algo muy personal que decirle.
MABEL CHILTERN. ––¡Oh! ¿Es una declaración?
LORD GORING. ––(Algo turbado.) Bien; sÃ, lo es... Debo admitir que es eso.
MABEL CHILTERN. –– (Con un gesto de satisfacción.) Me alegro; es la segunda hoy.
LORD GORING. –– (Indignado.) ¿La segunda? ¿Quién es el engreÃdo impertinente que se ha atrevido a declararse antes que yo?
MABEL CHILTERN. ––Tommy Trafford, naturalmente. Es uno de los dÃas de Tommy. Siempre se declara los martes y jueves durante la temporada.
LORD GORING. ––Supongo que no lo habrá aceptado...