Un marido ideal
Un marido ideal LORD CAVERSHAM. ––¿Qué ocurre en esta familia? Algo raro, ¿eh? (Tocándose la frente.) ¿Idiotez hereditaria? Supongo que sÃ. Pero los dos; tanto la esposa como el marido. Muy triste. ¡Realmente triste! Y
no son un matrimonio viejo. No puedo entenderlo.
LORD GORING. ––No es idiotez, papá, te lo aseguro.
LORD CAVERSHAM. ––¿Qué es entonces?
LORD GORING. –– (Después de un momento de duda.) Es lo que hoy dÃa llamamos alto sentido moral, papá. Eso es todo.
LORD CAVERSHAM. ––Odio esas nuevas frases. Esto es lo que hace cincuenta años solÃamos llamar idiotez. No me quedaré más tiempo en esta casa.
LORD GORING. –– (Cogiéndolo del brazo.) ¡Oh! Quédate un momento, papá.Tercera palmera de la izquierda, la palmera de costumbre.
LORD CAVERSHAM. ––¿Qué, amiguito?
LORD GORING. ––Perdona, papá, lo habÃa olvidado. El invernadero, papá, el invernadero... Hay alguien allà con quien quiero que hables.
LORD CAVERSHAM. ––¿Sobre qué, amiguito?
LORD GORING. ––Sobre mÃ, papá.
LORD CAVERSHAM. ––No es un tema con el que se pueda ser muy elocuente.