Un marido ideal
Un marido ideal LORD GORING. –– (Como preparándose para un gran esfuerzo y mostrando al filósofo que lleva oculto el dandi.) Lady Chiltern, permÃtame. Usted me escribió una carta anoche en la que me decÃa que confiaba en mÃ. Ahora es el momento en que realmente debe confiar en mÃ, confiar en mis consejos. Usted ama a Robert. ¿Quiere matar su amor por usted? ¿Qué clase de vida tendrÃa si usted lo robase los frutos de su ambición, si le quitase el esplendor de su gran carrera polÃtica, si le cerrase las puertas de la vida pública, si lo condenase a ese horrible fracaso, a él, que, que está hecho para el triunfo y para el éxito? Las mujeres no deben juzg arnos, sino perdonarnos, cuando necesitamos perdón. Perdonar, no castigar, es su misión. ¿Por qué castigarlo a él por un pecado que cometió en su juventud, antes de conocerla a usted, antes de conocerse él mismo? La vida de un hombre tiene más valor que la de una mujer. Alcanza mayores resultados, tiene ambicio nes más grandes. La vida de una mujer está encerrada en el cÃrculo de las emociones. La vida de un hombre progresa por vÃa de la inteligencia. No cometa ese terrible error, lady Chiltern. Una mujer que puede conservar el amor de un hombre y el que ella le profesa a él ha hecho todo lo que el mundo quiere, o deberÃa querer, de las mujeres.
LADY CHILTERN. –– (Turbada.) Pero es mi marido mis mo el que desea retirarse de la vida pública.