Un marido ideal
Un marido ideal LORD GORING. ––¡Qué encantadora es usted! Siempre lo es. A propósito, quiero hacerle una pregunta, miss Mabel. ¿Quién ha traÃdo a mistress Cheveley? ¿Esa mujer del vestido color heliotropo que salÃa ahora con su hermano del salón?
MABEL CHILTERN. ¡Oh! Creo que la ha traÃdo lady Markby. ¿Por qué lo pregunta?
LORD GORING. ––No la habÃa visto desde hace años, eso es todo.
MABEL CHILTERN. ––¡Qué absurda razón!
LORD GORING. ––Todas las razones son absurdas.
MABEL CHILTERN. ––¿Qué clase de mujer es?
LORD GORING. ––¡Oh! ¡Un genio por el dÃa y una belleza por la noche!
MABEL CHILTERN. Ya me disgusta.
LORD GORING. Eso muestra su admirable buen gusto.
VIZCONDE DE NANJA C. –– (Acercándose.) ¡Ah! Las jóvenes inglesas son el dragón del gusto, ¿verdad? Lo son por completo.
LORD GORING. ––Eso nos dicen siempre los periódicos.
VIZCONDE DE NANJAC. ––Yo leo todos los periódicos ingleses. Los encuentro muy divertidos.
LORD GORING. ––Entonces, mi querido Nanjac, ciertamente debe de leerlos entre lÃneas.