Un marido ideal
Un marido ideal MISTRESS CHEVELEY. ––Eso depende en parte del tiempo, en parte de los cocineros y en parte de sir Robert.
SIR ROBERT CHILTERN. ––¿Espero que no irá usted a meternos en una guerra europea?
MISTRESS CHEVELEY. ––¡Por ahora no hay peligro! (Le hace un gesto divertido a lord Goring y sale con sir Robert Chiltern. Lord Goring se dirige hacia Mabel Chiltern.) MABEL CHILTERN. ––¡Llega usted muy tarde!
LORD GORING. ––¿Ha notado mi falta?
MABEL CHILTERN. ––MuchÃsimo.
LORD GORING. ––Entonces siento no haber tardado más. Me gusta que noten mi falta.
MABEL CHILTERN. ––¡Qué egoÃsta es usted!
LORD GORING. ––Soy muy egoÃsta.
MABEL CHILTERN. ––Siempre me dice usted sus malas cualidades, lord Goring.
LORD GORING. ––¡Y aún sólo le he dicho la mitad, miss Mabel!
MABEL CHILTERN. ––¿Las otras son muy malas?
LORD GORING. ––¡Horribles! Cuando pienso en ellas por la noche, me duermo inmediatamente.
MABEL CHILTERN. ––Bueno, pues me agradan sus malas cualidades. No debe dejar de tener ninguna de ellas.