Un marido ideal
Un marido ideal MASON. ––Lord Goring. (Entra lord Goring. Treinta y cuatro años, aunque él siempre dice ser más joven. Cara bien parecida, pero sin expresión. Es inteligente, pero no le gusta que crean que lo es. Muy elegante. Se disgustarÃa sà lo llamasen romántico. Juega con la vida y está en relaciones perfectamente buenas con el mundo. Le agrada ser incomprensible. Eso le da una ventaja.) SIR ROBERT CHILTERN. ¡Buenas noches, querido Arthur! Mistress Cheveley, permÃtame que le presente a lord Goring, el hombre más desocupado de Londres.
MISTRESS CHEVELEY. –– Ya conozco a lord Goring.
LORD GORING. –– (Inclinándose.) Creà que no me re cordarÃa, mistress Chev eley.
MISTRESS CHEVELEY. ––Mi memoria es admirable. Y usted, ¿sigue aún soltero?
LORD GORING. ––Yo... eso creo.
MISTRESS CHEVELEY. ––¡Qué romántico!
LORD GORING. ––¡Oh! No soy romántico en modo alguno. Aún no soy lo bastante viejo. Dejo el ro-manticis mo para los que son más viejos que yo.
SIR ROBERT CHILTERN. ––Lord Goring es el resultado del club de Boodle, mistress Cheveley.
MISTRESS CHEVELEY. –– Eso acredita la institución.
LORD GORING. ––¿Puedo preguntarle si va a estar mucho tiempo en Londres?