Un marido ideal
Un marido ideal MISTRESS CHEVELEY. –– (Reclinándose en el sofá y mirándolo.) ¡Qué fastidio! Y yo que he venido de Viena para entenderme con usted.
SIR ROBERT CHILTERN. ––Lo siento, pero no la entiendo.
MISTRESS CHEVELEY. –– (En tono despreocupado.) Mi querido sir Robert, usted es un hombre de mundo y tiene su precio, supongo... Hoy dÃa todo el mundo lo tiene. Lo malo es que la mayorÃa de la gente es horrible mente cara.Yo sé que lo soy. Espero que será usted más razonable.
SIR ROBERT CHILTERNV. –– (Se levanta indignado.) Si me lo permite, mandaré llamar a su coche. Ha vivido mucho tiempo en el extranjero, mistress Cheveley, y parece no darse cuenta de que está hablando con un caballero inglés.
MISTRESS CHEVELEY. –– (Lo retiene tocándolo con su abanico.) Me doy cuenta de que estoy hablando con un hombre que hizo su fortuna vendiéndole a un especulador de la bolsa un secreto de estado.
SIR ROBERT CHILTERN. –– (Mordiéndose el labio.) ¿Qué quiere decir?
MISTRESS CHEVELEY. –– (Levantándose y mirándolo de frente.) Quiero decir que conozco el verd adero origen de su fortuna y su carrera, y también que tengo su carta.
SIR ROBERT CHILTERN. ––¿Qué carta?