Un marido ideal
Un marido ideal LADY CHILTERN . ––Sé que hay hombres con horribles secretos en sus vidas... Hombres que han hecho alguna cosa vergonzosa, y que en algún momento crÃtico tienen que pagar por ella, haciendo algún otro acto deshonroso... ¡Oh! ¡No me digas que tú eres uno de ellos! Robert, ¿hay en tu vida algún secreto vergonzoso? DÃmelo, dÃmelo ahora mismo, para...
SIR ROBERT CHILTERN. ––¿Para qué?
LADY CHILTERN . ––( Hablando muy lentamente.) Para que nuestras vidas corran separadas.
SIR ROBERT CHILTERN. ––¿Separadas?
LADY CHILTERN . ––SÃ. SerÃa mejor para los dos.
SIR ROBERT CHILTERN. ––Gertrude, no hay nada en mi pasado que tú no puedas saber.
LADY CHILTERN . –– Estaba segura, Robert, estaba segura. Pero ¿por qué dices esas cosas horribles que no van con tu verdadero carácter? No volveremos a hablar del asunto. Escribirás a mistress Cheveley di-ciéndole que no puedes apoyar ese escandaloso proyecto, ¿verdad? Si le has dado alguna promesa, debes retirarla. ¡Eso es todo!
SIR ROBERT CHILTERN. ––¿Debo escribir diciéndole eso?
LADY CHILTERN . ––¡Desde luego, Robert! ¿Qué otra cosa ibas a hacer?