Un marido ideal
Un marido ideal LORD GORING. –– (Con profundo sentimiento en su voz.) Lo siento mucho por ti, Robert, lo siento de veras.
SIR ROBERT CHILTERN . ––No diré que he tenido re mordimientos. No ha sido asÃ. No he tenido re-mordimientos, según el sentido ordinario y bastante tonto de la palabra. Pero he pagado ese dinero a con-ciencia. TenÃa la salvaje esperanza de que asà podrÃa desarmar al destino. He distribuido el doble de la suma que me dio el barón en obras de caridad.
LORD GORING. –– (Mirándolo.) ¿En obras de caridad? ¡Qué daño debes de haber hecho, Robert!
SIR ROBERT CHILTERN. ––¡Oh! No digas eso, Arthur. ¡No hables asÃ!
LORD GORING. ––¡No te preocupes de lo que digo, Robert ! Siempre hablo lo que no querrÃa hablar. En realidad, usualmente te digo lo que pienso. Un gran error hoy dÃa. Se expone uno a no ser entendido. En cuanto a este terrible asunto, te ayudaré en lo que pueda. Naturalmente, eso ya lo sabes.
SIR ROBERT CHILT ERN. ––Gracias, Arthur, gracias. Pero ¿qué podemos hacer? ¿Qué podemos hacer?