Un marido ideal
Un marido ideal LORD GORING. –– (Levantándose.) No, lady Chiltern, no soy un pesimista. Realmente, no creo estar seguro de lo que significa verdaderamente el pesimismo. Todo lo que sé es que la vida no puede ser enten-dida ni vivida sin caridad. Es el amor y no la filosofia alemana la verdadera explicación de este mundo.Y si alguna vez tiene cualquier preocupación, lady Chiltern, confie en mà por completo, que yo la ayudaré en lo que pueda. Si me necesita, pÃdame ayuda y la tendrá. Acuda a mà inmediatamente.
LADY CHILTERN. –– (Mirándolo sorprendida.) Lord Goring, está usted hablando completamente en serio. No creo haberlo oÃdo hablar tan serio ninguna otra vez.
LORD GORING. –– (Riendo.) Debe excusarme, lady Chiltern. No me volverá a ocurrir, si puedo evitarlo.
LADY CHILTERN. ––Pero a mà me gusta verlo serio. (Entra Mabel Chiltern con un vestido de lo más encantador.)
MABEL CHILTERN. ––Querida Gertrude, no le digas cosas tan terribles a lord Goring. La seriedad no le sienta bien. ¡Buenas tardes, lord Goring! Le ruego que sea tan frÃvolo como pueda.
LORD GORING. ––Me gustarÃa, miss Mabel, pero temo que estoy... un poco desquiciado esta mañana.
Y, además, ahora tengo que irme.