Un marido ideal
Un marido ideal MISTRESS CHEVELEY. ––Realmente no tiene importancia, lady Chiltern. Siento haberla molestado.
LADY CHILTERN . –– (FrÃamente.) ¡Oh! No ha sido una molestia. Está bien, Mason. Puede traer el té.
(Sale Mason.)
LADY MARKBY-Opino que perder algo es de lo más mo lesto. Recuerdo una vez en Bath, hace años, que perdà en la Pump Room un camafeo extraordinariamente bonito que me habÃa regalado sir John. Siento decir que no creo que me haya regalado nada desde entonces. Ha degenerado tristemente. Realmente, esa horrible Cámara de los Comunes arruina por completo a nuestros maridos. Creo que la creación de la Cá-
mara Baja es el golpe más fuerte que ha recibido la vida conyugal feliz desde que se inventó esa horrible cosa llamada «la educación elevada de las mujeres»
LADY CHILTERN . ––¡Ah! Es una herejÃa decir eso en esta casa, lady Markby. Robert es un gran defen-sor de la educación elevada de las mujeres, y yo también lo soy.
MISTRESS CHEVELEY. –– Lo que me gustarÃa ver es la educación elevada de los hombres. La necesi-tan mucho.
LADY MARYBY. ––Es cierto, querida. Pero temo que ese proyecto sea poco práctico. No creo que los hombres tengan mucha cápacidad para cambiar. Han ido lo más lejos que podÃan, que no es muy lejos,