Un marido ideal
Un marido ideal MISTRESS CHEVELEY. –– Estoy completamente de acuerdo con usted, lady Markby. Hace cerca de seis años que no habÃa estado en Londres durante la temporada, y debo decir que desde entonces la sociedad se ha mezcla do terriblemente. Por todas partes se ve la gente más rara.
LADY MARKBY. ––Eso es cierto, querida. Pero no se necesita conocerla. Estoy segura de que no conozco a la mitad de las personas que vienen a mi casa.Y realmente, por lo que oigo, no me gustarÃa conocerlas. (Entra Mason.)
LADY CHILTERN . ––Cómo era el broche que perdió usted, mistress Cheveley?
MISTRESS CHEVELEY. ––Un broche de diamantes en forma de serpiente, con un rubÃ, un rubà bastante grande.
LADY MARKBY. ––Creà que habÃa dicho que era un zafiro, querida.
MISTRESS CHEVELEY. –– (Sonriendo.) No, lady Markby. Un rubÃ.
LADY MARKBY. – –(Asintiendo con la cabeza.) Y muy bonito, estoy segura.
LADY CHILTERN. ––¿Ha sido encontrado esta mañana en alguna de las habitaciones un broche de diamantes con un rubÃ, Mason?
MASON. ––No, señora.