Un marido ideal
Un marido ideal MISTRESS CHEVELEY. –– (Arqueando las cejas.) Entonces ¿la vida no le ha enseñado nada?
LADY CHILTERN. ––Me ha enseñado a saber que una persona que una vez ha cometido una acción deshonesta puede cometerla por segunda vez.
MISTRESS CHEVELEY. ––¿AplicarÃa usted esa regla a todo el mundo?
LADY CHILTERN . ––SÃ; a todos sin excepción.
MISTRESS CHEVELEY. –– Entonces lo siento por usted, Gertrude, lo siento por usted.
LADY CHILTERN. ––Ahora ya ve, supongo, que hay muchas razones para que yo no desee relacionar-me en absoluto con usted durante su estancia en Londres.
MISTRESS CHEVELEY. –– (Apoyándose en la silla.) ¿Sabe, Gertrude, que me importa muy poco su charla sobre moralidad? La moralidad es simplemente la actitud que adoptamos con la gente cuyo carácter nos disgusta.Yo no le gusto a usted; estoy segura de eso.Y yo siempre la he detestado.Y, sin embargo, he venido aquà para hacerle un servicio.
LADY CHILTERN. –– (Despreciativamente.) ¿Como el que intentó hacerle anoche a mi esposo, supongo? Gracias a Dios, lo salvé de eso.
MISTRESS CHEVELEY. –– (Levantándose.) ¿Fue usted quien le hizo escribirme esa insolente carta?
¿Fue usted quien lo convenció de que rompiera su promesa?