Una Casa de granadas
Una Casa de granadas —Verdaderamente —contestó su compañero—, mucho se les da a unos y poco se les da a otros. La injusticia ha parcelado el mundo, y nada está dividido por igual, si no es el sufrimiento.
Pero mientras estaban lamentándose mutuamente de su miseria ocurrió una cosa extraña: cayó del cielo una estrella muy brillante y hermosa. Se deslizó por el firmamento, dejando atrás a las otras estrellas en su curso, y, mientras la miraban asombrados, les pareció que se hundÃa detrás de un bosquecillo de sauces que habÃa muy cerca de un pequeño redil, no más que a un tiro de piedra de distancia.
—¡Mira! ¡Vaya una vasija llena de oro para el que la encuentre! —gritaron.