Una Casa de granadas
Una Casa de granadas De todas las estancias esta era la más radiante y la más hermosa. Los muros estaban cubiertos de damasco de Lucca estampado en tono rosa con un diseño de pájaros y salpicado de delicadas flores de plata, los muebles eran de plata maciza, festoneada con guirnaldas de flores y Cupidos meciéndose; delante de las dos grandes chimeneas habÃa magnÃficos guardafuegos con loros y pavos reales bordados, y el suelo, que era de ónice verde mar, parecÃa extenderse a lo lejos en la distancia. No estaba él solo. De pie, bajo la sombra del quicio de la puerta, al fondo de la habitación, vio una pequeña figura que le estaba mirando. Su corazón tembló, un grito de alegrÃa se escapó de sus labios, y se movió, poniéndose en la zona iluminada por los rayos del sol. Al hacerlo, la figura se movió también y la vio claramente.